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ROMA, 6 de junio del 2008 Al fin de este mes el Papa Benedicto XVI inaugurar un a jubilar dedicado al ap Pablo, con ocasi del segundo milenio de su nacimiento. La celebraci comenzar el s 28, vigilia de la fiesta del santo, y terminar un a despu

Hace cuarenta a entre el 1967 y el 1968, el Papa Pablo VI hizo algo similar. Dedic un a de celebraci a los ap Pedro y Pablo, con ocasi del decimonoveno aniversario de su martirio. Lo llam de la Fe Y lo concluy en la plaza San Pedro, el 30 de junio del 1968, pronunciando una solemne profesi de fe, el del pueblo de Dios

El texto de este Credo recalc lo que se formul en el Concilio de Nicea, que se recita en cada celebraci de la misa. Pero con importantes complementos y desarrollos.

y por qu naci en Pablo VI la idea de coronar el A de la Fe con la proclamaci del Creo del pueblo de Dios? c fue redactado aquel texto?

La respuesta a estas dos preguntas est en un libro que se publicar pronto en Francia, el VI tomo de la entre el te y el cardenal suizo Charles Journet y el fil franc Jacques Maritain, o sea las 303 cartas que los dos intercambiaron entre el 1965 y el 1973.

Porque fue precisamente Maritain quien escribi el borrador del Credo del pueblo de Dios que despu Pablo VI pronunci En el libro que saldr pr se publicar los dos textos uno junto al otro, con las pocas variaciones puestas en evidencia.

Pero mientras tanto, el cardenal Georges Cottier disc de Journet y te em de la casa pontificia ya ha anticipado los entretelones de aquel Credo a la publicaci mensual internacional D que le ha dedicado la car del n

En 1967 Maritain tiene 85 a Vive en Tolosa, entre los Hermanitos de Charles de Foucauld. Acaba de publicar paysan de la Garonne una cr despiadada a la Iglesia postconciliar ante el mundo

El 12 de enero el cardenal Journet escribe a Maritain que se va a reunir pronto con el Papa, en Roma. Ni el uno ni el otro saben que Pablo VI tiene la intenci de iniciar el A de la Fe. Pero Maritain responde a Journet confi que desde hace algunos d ha venido a la mente una idea que describe as

Soberano Pont redacte una profesi de fe completa y detallada, en la cual sea expl todo lo que est realmente contenido en el S de Nicea. ser en la historia de la Iglesia, la profesi de fe de Pablo VI

Sin que Maritain se lo haya pedido, Journet fotocopia la carta del fil y se la entrega al Papa, cuando se re con el 18 de enero. En aquella ocasi Pablo VI pide al te un juicio sobre el estado de salud de la Iglesia: responde Journet. Tanto como el Papa est impresionados por la publicaci ocurrida el a anterior en Holanda, con la bendici de los obispos, de un nuevo Catecismo nada menos que el objetivo de sustituir dentro de la Iglesia una ortodoxia por otra, una ortodoxia moderna por la ortodoxia tradicional (as se expresaba la comisi cardenalicia instituida por Pablo VI para examinar aquel Catecismo, del que Journet hacia parte).

El 22 de febrero de 1967 Pablo VI inaugura el A de la Fe. Y dos d despu Maritain anota en su diario:

acaso la preparaci para una profesi de fe que mismo proclamar

El mismo a del 29 de septiembre al 29 de octubre, se re en Roma el primer s de los obispos. El informe final de la comisi doctrinal somete al Papa la propuesta de una declaraci sobre los puntos esenciales de la fe.

El 14 de diciembre Pablo VI recibe nuevamente al cardenal Journet. vuelve a presentarle al Papa la idea de Maritain. Y Pablo VI le recuerda que ya otros hab sugerido, al final del Concilio Vaticano II, promulgar un nuevo s de la fe. mismo, el Papa, hab pedido al famoso te dominicano Yves Congar preparar un texto, pero que no le pareci satisfactorio y que dej archiv

Despu repentinamente Pablo VI dice a Journet: vosotros un esquema de lo que vosotros pens que deba ser hecho

Regresando a Suiza, Journet refiere la solicitud del Papa a Maritain. Y este, al inicio del nuevo a mientras est en Par redacta un proyecto de profesi de fe. Lo termina el 11 de enero de 1968 y e 20 lo env a Journet. Que el d siguiente lo remite a Pablo VI.

De la correspondencia entre el te y el fil resulta que el texto elaborado por Maritain quer ser solamente un borrador que fuese de ayuda a Journet. Pero es este quien por iniciativa propia reenv el texto al Papa sin agregarle nada. A juicio de Journet, en ese texto se encontraba respuesta a todas las dudas suscitadas por el Catecismo holand y por otros te de fama sobre dogmas como el pecado original, la misa como sacrificio, la presencia real de Cristo en la eucarist la creaci a partir de la nada, el primado de Pedro, la virginidad de Mar la Inmaculada concepci la asunci

El 6 de abril llega de Roma una carta del te dominico Beno Duroux, consultor de la congregaci para la doctrina de la fe. Elogia el texto de Maritain y lo correlaciona con algunos comentarios, que Journet interpreta como provenientes del mismo Pablo VI. El cual a su vez env al cardenal una breve tarjeta de agradecimiento.

Despu nada m El 30 de junio de 1968 Pablo VI pronunciar solemnemente en la plaza San Pedro el Credo del pueblo de Dios. Maritain lo viene a saber reci el 2 de julio, leyendo un diario. De las citaciones, intuye que el Credo pronunciado por el Papa coincide ampliamente con el borrador escrito por

Y efectivamente es as Entre las pocas variaciones, hay una que se refiere a los jud y musulmanes.

En un pasaje Maritain hab citado expl el testimonio com de que los jud y los musulmanes alaban al Dios junto con los cristianos. En su Credo, en cambio, Pablo VI da gracias a la bondad divina por los creyentes que comparten con los cristianos la fe en el Dios, pero sin citar expl al juda y al islamismo.

En los a cincuenta, Maritain estuvo cerca de ser condenado por el Santo Oficio por su pensamiento filos sospechoso de integral La condena no se dio, tambi porque tom su defensa Giovanni Battista Montini, el futuro Pablo VI, entonces sustituto secretario de estado, unido por una larga amistad con el pensador franc

Creemos en un solo Dios, Padre, Hijo y Esp Santo, Creador de las cosas visibles es este mundo en que pasamos nuestra breve vida y de las cosas invisibles son los esp puros, que llamamos tambi y tambi Creador, en cada hombre, del alma espiritual e inmortal.

Creemos que este Dios es tan absolutamente uno en su sant esencia como en todas sus dem perfecciones: en su omnipotencia, en su ciencia infinita, en su providencia, en su voluntad y caridad. es el que es, como mismo revel a Mois es Amor, como nos ense el ap Juan de tal manera que estos dos nombres, Ser y Amor, expresan inefablemente la misma divina esencia de aquel que quiso manifestarse a si mismo a nosotros y que, habitando la luz inaccesible , est en si mismo sobre todo nombre y sobre todas las cosas e inteligencias creadas. S Dios puede otorgarnos un conocimiento recto y pleno de s mismo, revel a s mismo como Padre, Hijo y Esp Santo, de cuya vida eterna estamos llamados por la gracia a participar, aqu en la tierra, en la oscuridad de la fe, y despu de la muerte, en la luz sempiterna. Los v mutuos que constituyen a las tres personas desde toda la eternidad, cada una de las cuales es el y mismo Ser divino, son la vida y dichosa del Dios sant la cual supera infinitamente todo aquello que nosotros podemos entender de modo humano.

Sin embargo, damos gracias a la divina bondad de que tant creyentes puedan testificar con nosotros ante los hombres la unidad de Dios, aunque no conozcan el misterio de la Sant Trinidad.

Creemos, pues, en Dios, que en toda la eternidad engendra al Hijo; creemos en el Hijo, Verbo de Dios, que es engendrado desde la eternidad; creemos en el Esp Santo, persona increada, que procede del Padre y del Hijo como Amor sempiterno de ellos. As en las tres personas divinas, que son eternas entre s e iguales entre s la vida y la felicidad de Dios enteramente uno abundan sobremanera y se consuman con excelencia suma y gloria propia de la esencia increada; y siempre hay que venerar la unidad en la trinidad y la trinidad en la unidad.

Creemos en nuestro Se Jesucristo, el Hijo de Dios. El es el Verbo eterno, nacido del Padre antes de todos los siglos y consustancial al Padre, u homoousios to Patri; por quien han sido hechas todas las cosas. Y se encarn por obra del Esp Santo, de Mar la Virgen, y se hizo hombre: igual, por tanto, al Padre seg la divinidad, menor que el Padre seg la humanidad, completamente uno, no por confusi (que no puede hacerse) de la sustancia, sino por unidad de la persona.
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