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ROMA, 26 de septiembre de 2014 El ejemplo de las Iglesias ortodoxas que admiten las segundas nupcias es un argumento sobre el que insiste quien quiere superar en la Iglesia cat la prohibici de la comuni a los divorciados vueltos a casar, con el cardenal Walter Kasper a la cabeza.

El Papa Francisco les ha dado un notable impulso, con la sibilina “par por abierta y cerrada en su conversaci con los periodistas en el avi de vuelta de Rio de Janeiro, el 28 de julio de 2013:

“Un par los ortodoxos siguen lo que ellos llaman la teolog de la econom y dan una segunda posibilidad [de matrimonio], lo permiten. Creo que este problema cierro el par debe estudiarse en el marco de la pastoral matrimonial”.

La idea actual es que en las Iglesias ortodoxas se celebran sacramentalmente las segundas y tambi las terceras nupcias, y se da la comuni a los divorciados vueltos a casar. Y esto en continuidad con la praxis “de misericordia” de la Iglesia de los primeros siglos.

Pero la realidad est muy lejos de estas fantas Las segundas nupcias entraron en la praxis de las Iglesias orientales en tard hacia finales del primer milenio, bajo la invasiva influencia de la legislaci civil, de la que la Iglesia era la ejecutora.

En cualquier caso, las segundas y terceras nupcias nunca han sido consideradas un sacramento. Se permiten en formas diversificadas, m o menos amplias, en una u otra de las de la ortodoxia. Para estas Iglesias, la anulaci de las primeras nupcias es casi siempre la simple transcripci de una sentencia de divorcio emitida por la autoridad civil.

Las mismas Iglesias ortodoxas no ayudan a especificar de forma teol y jur clara esta praxis suya. Prueba de ello es la seria dificultad en la que se encuentran, en la Iglesia cat los pastores que tienen que lidiar con matrimonios mixtos, en los que la parte ortodoxa proviene de un matrimonio disuelto tanto a nivel civil como religioso.

Para colmar esta laguna cognitiva interviene, en el texto reproducido m abajo, el arzobispo Cyril Vasil (en la foto), de 49 a eslovaco, jesuita, secretario de la congregaci vaticana para las Iglesias Orientales, anteriormente decano de la facultad de derecho can en el Pontificio Instituto Oriental de Roma.

El texto es un extracto del amplio y documentado ensayo que Vasil ha dedicado el tema en un libro, escrito por varios autores, y que sale a principios de octubre en Estados Unidos y en Italia:

“Remaining in the Truth of Christ. Marriage and Communion in the Catholic Church”, Ignatius Press, San Francisco, 2014.

“Permanere nella verit di Cristo. Matrimonio e Comunione nella Chiesa cattolica”, Cantagalli, Siena, 2014.

El libro, ideado como contribuci al pr s sobre la familia, ha suscitado vivas reacciones con motivo de la presencia entre sus autores de los cardenales Gerhard L. M prefecto de la congregaci para la doctrina de la fe, Walter Brandm Raymond L. Burke, Velasio De Paolis y Carlo Caffarra, todos ellos cr severos de las tesis de su colega Kasper. El cual ha contraatacado afirmando que Francisco hab “concordado” con sus propuestas y, por lo tanto, “el objetivo de las pol no soy yo,
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sino el Papa”.

Pero mientras los cinco cardenales ya hab expuesto sus posiciones en intervenciones anteriores propuestas de nuevo en el libro por expl voluntad de los mismos, contrariamente a cuanto inventado por los medios de comunicaci que sostienen las protestas de Kasper el ensayo de Vasil sobre el divorcio y las segundas nupcias en las Iglesias orientales es una novedad absoluta en lo que respecta a uno de los temas menos conocidos y m equivocados, y sin embargo de extraordinaria importancia y actualidad.

La influencia del derecho civil romano y bizantino sobre divorcio y segundo matrimonio

En la era pre cristiana, el derecho romano permit el divorcio por dos de motivos: por un acuerdo entre las partes (dissidium) o sobre la base de la culpa de una de las partes (repudium). [

El mayor reformador del derecho romano, el emperador Justiniano (527 565), quiso aplicar su reforma del derecho matrimonial a la Iglesia. [ La Novella 117 de Justiniano era un compromiso entre la tradici de la Iglesia oriental que permit la separaci por adulterio o para entrar en un monasterio y el derecho romano que permit el divorcio por muchos otros motivos.

A menudo se dice que la Iglesia oriental, en su deseo de vivir en armon con la autoridad civil, ha hecho muchas concesiones, tambi a costa de alterar el mensaje evang Sin embargo, se puede a afirmar que tambi en Oriente, en el curso del primer milenio, la Iglesia adher al axioma de San Jer seg el cual “aliae sunt leges Caesarum aliae Christi” (una cosa son las leyes de C otra las de Cristo). [

El primer cambio verdadero tuvo lugar con el Nomocanon en 14 t redactado por el patriarca Focio en 883, en el que mientras se afirmaba la indisolubilidad del matrimonio se preve tambi una lista de motivaciones para el divorcio, en la forma introducida por la legislaci de Justiniano. El posterior desarrollo del imperio bizantino reforz por una parte, el papel de la Iglesia; por la otra, abri el camino a una superposici de las dos instituciones, el estado y la Iglesia. [

Hasta finales del siglo IX era a posible contraer matrimonio civil, pero a partir del a 895, sobre la base de la Novella 89 del emperador Le IV, la Iglesia fue proclamada la instituci legalmente competente para celebrar los matrimonios. As la bendici sacerdotal se convirti en una parte necesaria del acto civil del matrimonio.

De este modo, la Iglesia se descubri a s misma desempe el papel de garante del matrimonio como instituci social. En consecuencia, los tribunales eclesi se convirtieron gradualmente y en 1086 definitivamente en los competentes, de manera exclusiva, para el examen de los casos matrimoniales: as la Iglesia oriental ten que conformar su ejercicio al Estado y a la ley civil. Una vez que la ley civil empez a permitir el divorcio y los sucesivos nuevos matrimonios, la Iglesia oriental se vio obligada, por consiguiente, a reconocer estas pr [

La sucesiva difusi del cristianismo, desde su centro en Constantinopla, hacia territorios y naciones de misi llev consigo tambi la extensi de las pr jur de esta tradici como tambi la difusi de los principios teol que constitu el fundamento de dichas pr

Es por esto por lo que hoy vemos c las distintas Iglesias ortodoxas, a pesar de estar institucional y jer separadas, siguen generalmente los mismos principios disciplinarios y espirituales.

El divorcio en la Iglesia ortodoxa rusa

Cuando el cristianismo llega a Rusia desde la antigua Bizancio, las prescripciones del derecho bizantino que ata al divorcio fueron incorporadas a las leyes locales, con algunas modificaciones relativas a la situaci rusa. [

En el denominado periodo sinodal (1721 1917), las autoridades locales establecieron y concretaron, en colaboraci con las autoridades eclesi un n fijo de justificaciones para el divorcio. [
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